Sweetheart (Reseña de Sundance 2019)

Febrero 08, 2019 Jump to Comment Section
Sweetheart (Reseña de Sundance 2019)

La acuática historia de amor de Shape of Water tiene un primo malvado, y ha venido para comerte a ti ya todos tus amigos millenials. Sweetheart es en parte película de supervivencia, en parte película de criatura, con algunas gotas de aquella década en que este subgénero dominaba las pesadillas de las pijamadas.

Crédito de la imagen: Instituto Sundance

Kiersey Clemons (Jenn), estrella del destacado musical del año pasado Heart Beats Loud (también se estrenó en Sundance), tiene la pantalla principalmente a su disposición durante los enérgicos 90 minutos que dura Sweetheart, y no necesita la ayuda de Wilson para cautivarte.

El Director/Co-escritor J.D. Dillard, crea una idea simple en este thriller de Blumhouse Productions. Luego de un viaje post-universitario en barco para probar su valor -el cual nunca se explica del todo-, dos amigos recalan en la orilla de una isla tropical desierta (filmada en la vida real en Fiji). La isla es hermosa, pero también lo era la Isla Fyre, y al igual que las víctimas de los influencers de Ja Rule, nadie quiere quedarse.

Sin embargo, en los primeros dos minutos de la película, uno de ellos se convierte en residente permanente de la isla debido a que, bueno, se muere allí. Spoiler: no es Kiersey Clemons. Lo bueno de los últimos instantes de este chico -llamado aleatoriamente Brad- es que antes de morir, nos da la primera prueba de la criatura: “¿Tú también lo viste?”

Jenn no lo vio también, y sale a buscar innecesariamente un coco curativo. A pesar de que ir a buscar este superalimento resulte infructuoso, ver a Jenn en el simple hecho de romper un coco cumple su objetivo. Descubrimos que si bien tal vez ella no sobreviva, Jenn está lejos de ser una debilucha. En los primeros cinco minutos de esta película, vemos la semilla de lo que será una heroína luchadora de criaturas, con toda la fuerza de una Ripley o una Lara Croft, pero sin el entrenamiento ni la destreza, que es en gran parte lo divertido de Sweetheart. Observamos a nuestra protagonista descubrir de lo que es capaz.

El entorno obliga a Jenn a estar a la altura de las circunstancias. Primero, ella tiene que sobrevivir al clima y averiguar dónde encontrar algo de comer. Sus habilidades para encontrar comida son A++, ¡ya que descubre un antiguo campamento con TODO! Algunos fósforos y otras cosas útiles. (Los fósforos parecen muy convenientes, pero ver a Jenn contar los días según la cantidad de fósforos que le quedan es una forma inteligente de contar el tiempo para la audiencia). Con cocos para saciar la sed y pescado como sustento, Jenn entierra a su amigo y siente que tiene toda esta cuestión de la supervivencia un poco más bajo control.

Jenn no es consciente de que, a pesar de ver cómo el único otro ser viviente en esa isla emprende el viaje hacia el cielo (el dulce y fallecido Brad), no está sola en este paraíso de terror. Al ver pasar un avión sobrevolando, Jenn dispara una bengala al cielo, aparentemente sin éxito… salvo cuando el destello rojo cae al océano en el más épico de los homenajes a la criatura de esta película, una breve silueta de nuestro musculoso hombre-tiburón saliendo del agua. En todas las noches siguientes, Jenn se encuentra en el lado equivocado de la cacería. Cuando finalmente se revela, el monstruo se parece mucho al hombre-pez de Shape of Water de Guillermo del Toro, pero con la cabeza de un tiburón bebé… dudu-dada-dudu. Sin embargo, este anfibio no está muy interesado en escuchar música y besarse, sino mucho más interesado en comerse todo lo que se mueva.

Con un guión magro respuestas fáciles y sustancioso en momentos inquietantes, rara vez aprendes algo sobre la protagonista, pero eso está bien, porque lo que importa es la guerrera en que se está convirtiendo. Con muy pocos lugares para esconderse, Jenn tiene que descubrir cómo poner una barrera entre ella y su cazador. Hay un intento de usar la altura, pero todo lo que tiene es una hamaca improvisada. Hay un intento de refugio, pero todo lo que encuentra es el tronco hueco de una palmera. Estas dos escenas en particular son bastante efectivas en darle a la audiencia un buen susto.

La acción se desarrolla a través de una línea tensa en la que Jenn debe equilibrar el ser lo suficientemente visible como para ser rescatada y mantenerse lo suficientemente oculta como para no ser devorada por el predador bajo las olas. Los efectos son uniformemente fantásticos, y aunque la criatura puede resultar un poco tonta, una vez que ves lo que puede hacerte, y donde arrastra a sus víctimas, es fácil dejarse llevar. El diseño de audio de la criatura aumenta su impacto, y puede hacer que no quieras ir a un acuario durante bastante tiempo.

Eso no quiere decir que no haya uno o dos momentos en los que te quieras palmear la frente. Cuando el agregado de un par de visitas humanas sorpresivas hace que el diálogo entre en juego, anhelarás los momentos en que todo lo que había era nuestra estrella y su voluntad de sobrevivir. Si bien esta experiencia cinematográfica no te cambia la vida, igual hay muchos buenos elementos que hacen que esta saga de agua salada sea divertida de ver. Escenas de persecución en playas iluminadas por rayos, cinematografía subacuática y cabronas coreografías de lucha que Kiersey Clemons realiza genialmente, hacen que valga la pena verla en el cine. Ten en cuenta que si aún no lo eres, probablemente te conviertas en fan de Kiersey, ya que alientas a una guerrera que seguramente se convertirá en la próxima dulzura (lease: cabrona) americana aplasta-criaturas.

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