
Es el speed ramp (cambio de velocidad) un simple truco efectista? Hoy en día, da la sensación de que se utiliza precisamente como tal. Sin embargo, en su momento supuso un gran avance en la narrativa cinematográfica, sobre todo después de que Zack Snyder lo incorporara a sus películas y lo convirtiera en su sello distintivo; Precisamente por eso su nombre aparece en el título de este artículo. Pasar de slow motion a tiempo real, o saltar del tiempo real a una aceleración repentina, todo ello sin cortes… Si no se emplea con un propósito estilístico, ¿cuándo y cómo podemos utilizarlo para contar historias de forma eficaz? ¡Veámoslo!
Una pequeña confesión personal: cuando empecé a trabajar como director en una productora de vídeo, intentaba incluir un speed ramp en casi todos mis proyectos. Para mí, era una de esas técnicas que lograban que un vídeo pareciera genial al instante. Pero, con el tiempo me di cuenta de que abusar de él o utilizarlo sin un objetivo claro, le resta todo su impacto. Tras ver speed ramps por todas partes, terminé tan harto del efecto que ahora procuro evitarlo por completo. ¡No cometas el mismo error!
El origen del efecto
En pocas palabras, un speed ramp consiste en modificar la velocidad de reproducción dentro de un mismo plano continuo. A pesar de su nombre llamativo, la técnica se basa en manipular la rapidez con la que percibimos el desarrollo de una acción. Ya lo analizamos en profundidad en un artículo anterior llamado “Manipular la Percepción del Tiempo: el Potencial Narrativo de la Tasa de Fotogramas”. Hagamos un breve repaso: cuando grabas a una tasa de fotogramas superior a la de reproducción, los fotogramas adicionales extienden la misma acción a lo largo de más tiempo en pantalla (lo que conocemos como slow motion). Si grabas a una tasa inferior a la de reproducción, ocurre lo contrario y la acción se comprime, dando lugar a una cámara rápida. El speed ramp simplemente transita entre estas configuraciones dentro de un mismo plano, en lugar de elegir una única velocidad y mantenerla durante toda la toma.
Aunque los seguidores puedan atribuir este efecto a Zack Snyder, el concepto que subyace es mucho más antiguo. ¿Recuerdas la famosa escena de “Matrix” en la que Neo esquiva las balas mientras la cámara parece sobrevolar su cuerpo, que permanece casi inmóvil? Naturalmente, no se trata del mismo truco, pero altera el tiempo de una forma similar. Para lograrlo, los creadores recurrieron a los speed ramp (aquí puedes encontrar más información).
Los speed ramp como sello distintivo
“300” es una película que convirtió los speed ramp en un recurso legendario, asociándolos indisolublemente con el director Zack Snyder. Snyder y su equipo combinaron material grabado con varias cámaras —que utilizaban distintas distancias focales— mediante el uso de speed ramp. Esto permitía que un plano se acercara intensamente al punto de impacto para luego alejarse, volviendo a la visión general del campo de batalla con total fluidez, como si se tratara de una única toma continua.
El resultado es intenso, y existen varias razones por las que nos produce un efecto tan impactante. En primer lugar, cumple en el cine una función análoga a la de una viñeta en un cómic: ralentiza la mirada del espectador justo donde el autor desea que se detenga, para luego acelerarla de nuevo y devolverla al fragor de la caótica batalla.
Al mismo tiempo, este efecto confiere a los guerreros una apariencia casi de estatuas vivientes. Los espartanos no son meros hombres; los percibimos como leyendas, esculpidas en la historia.

Un recorrido acelerado por la historia
Tres años más tarde, Snyder emplea esta misma técnica, aunque con un enfoque ligeramente distinto. “Watchmen” comienza con un montaje sin diálogos que atraviesa décadas de una historia estadounidense alternativa (el asesinato de JFK, la llegada a la Luna, la guerra de Vietnam), todo ello al ritmo de la canción “The Times They Are A-Changin’”, de Bob Dylan.
En ocasiones vemos una cámara super slow motion, en otras vemos sutiles speed ramp y, a veces, la acción llega a congelarse casi por completo. Se trata de una combinación de técnicas de manipulación temporal que funcionan a la perfección, sin romper en ningún momento la inmersión en la historia. En esencia, un speed ramp es una forma de jugar con nuestra percepción del paso del tiempo dentro de un plano. Utilizar estos recursos para comprimir veinticinco años de historia en apenas cinco minutos resulta una manera excelente —¡y sumamente estilizada!— de narrar los acontecimientos, otorgando a los momentos clave la atención que merecen.
El speed ramping como ventana a la mente de otra persona
Otro ejemplo es la película “Sherlock Holmes“, de Guy Ritchie. En algunas escenas, se emplea el speed ramping (variación de la velocidad de reproducción) para permitirnos asomarnos a la mente analítica del protagonista y seguir su complejo proceso de pensamiento. Comprueba el resultado tú mismo:
Combinado con una voz en off impactante, da la sensación de que estamos dentro de la cabeza de Sherlock. Este desglose en slow motion cumple la misma función que los monólogos interiores originales de Arthur Conan Doyle en la obra literaria, pero trasladados a la narrativa visual.

El speed ramping como recurso cómico
Por supuesto, no siempre se trata de potenciar el dramatismo, detener el tiempo o intensificar una escena. Cuando se utiliza como un cliché visual, aporta una ironía exagerada a la historia. Así, en “Everything Everywhere All at Once“, el montador Paul Rogers empleó el speed ramping en las escenas de lucha y en los saltos entre multiversos para subrayar su carácter absurdo y su vertiente cómica. Rogers describió su proceso con todo detalle aquí. En el caso de las secuencias mencionadas, esto incluía ajustar la velocidad de un plano del 100% de la velocidad al 136%, bajando de nuevo al 115% durante una fracción de segundo, para luego subir al 200% y volver a bajar al 100%, todo ello sin que el movimiento resulte brusco.

Esto no tiene nada que ver con el dinámico juego de aceleraciones y desaceleraciones propio de las batallas de Zack Snyder; Al contrario: las escenas casi parecen burlarse de ese estilo, subrayando el caos de los multiversos entre los que salta la historia.
Puedes ver algunos ejemplos aquí:
Entonces, ¿cuándo se ganó un lugar el uso de un speed ramp?
El uso de speed ramp ya no se limita a Zack Snyder. Se trata de una herramienta que puede servir para algo más que como un simple truco visual o recurso estilístico. Si decides emplearla en tu propio montaje, pregúntate primero qué función cumple exactamente en ese plano concreto. Si no logras responder a esa pregunta en una sola frase, es probable que su uso no esté justificado.
¿Te has fijado alguna vez en un speed ramp que aporte un valor emocional o narrativo real, en lugar de ser un mero alarde técnico? ¿Crees que te ayuda a sumergirte en la escena o, por el contrario, te saca de ella? ¿Qué película crees que ha hecho el mejor uso de este recurso? ¿Hemos dejado de lado alguna de tus favoritas? ¡Cuéntanos en los comentarios!
Imagen principal: fotogramas de “Everything Everywhere All at Once” (Daniel Kwan y Daniel Scheinert, 2022) y “300” (Zack Snyder, 2006).
Nota: MZed es propiedad de CineD.



































